El blog de chiconuclear

Gucci

por chiconuclear; el 21 de diciembre de 2019, a las 17:30 (más o menos)

Hace ya más de un mes que puse en marcha esta web, primero como una broma (por qué si no apostar por esta aberración en puro HTML en lugar de por un sistema moderno como WordPress) pero en última instancia como un experimento de intenciones sinceras: ¿cómo es —acostumbrado como estoy a publicar todo lo que escribo en sitios en los que las métricas de todo tipo juegan un papel importante: páginas vistas, usuarios únicos, likes, retweets, followers...— simplemente escribir para nadie, en un sitio que la gente tiene que visitar activamente para saber siquiera si hay algo nuevo publicado? Esta pregunta (una duda sincera, ya digo) fue el punto de partida de este blog.

Ahora mismo, la respuesta me da más o menos igual. Si alguien me preguntara si tengo un blog, mi respuesta inmediata sería no. Siento una ligera curiosidad, en definitiva, pero hay un motivo mucho más tangible para volver a este rinconcito de internet: me han cobrado la cuota mensual que pago para mantener este chiste en pie, una cantidad humilde pero que no pasa desapercibida.

Así que aquí estoy, escribiendo mientras pienso en qué escribir; mientras encuentro un tema o una excusa para componer un par de párrafos más y dar la tarde por echada. Vi algo el otro día mientras paseaba a mi perro sobre lo que en aquel momento quise escribir; voy a reciclar la intención ahora que no sé muy bien en qué dirección ir.

Pasaba frente a un Papizza (una cadena de pizzerías take away de bajo coste, popular en el centro de Madrid por su ejemplar servicio a la gente que, borracha y necesitada de hidratos de carbono y grasa, sale de los garitos de la zona a altas horas de la madrugada) y plantada justo en la entrada vi a una mujer absolutamente impactante. Unas gafas de sol gigantescas le tapaban buena parte de la cara. Llevaba exactamente el tipo de abrigo de visón en el que piensas cuando piensas en un abrigo de visón. En la cabeza, un gorro de lana rojo y verde con el logo de Gucci. Con una mano fumaba un puro mientras sujetaba una porción de pizza con la otra. Su apariencia era un puzzle; no sabría decir si era joven o vieja, guapa o fea, rica o pobre, alta o baja. Su imagen estridente y alucinante trascendía cualquier intento de encasillarla en una clase o identidad concretas.

Me impactó mucho esa mujer, sobre todo porque aunque individualmente cada parte del conjunto me resulta repugnante (el abrigo de piel, resultado de la crueldad convertida en comercio; el gorro de Gucci, un pavoneo gratuito y que demuestra un mal gusto terrible, el tipo de mal gusto que pone a la marca por delante de la belleza o la armonía, un mal gusto servil y digno de lástima; el maloliente puro, cuya humareda estaba entrando alegremente dentro del restaurante; contra la pizza no tengo nada, la verdad sea dicha) el todo no solo era digno de foto, sino que casi daba la sensación de que hábitat natural fuera una fotografía, y no nuestro mundo, aburrido y predecible, fabricado en serie, normal.

Pensé: qué lujo haber podido presenciar esta grotesca imagen mientras bajo al perro; qué gran choque de malos gustos: el suyo y el mío, en pijama, fumándome un cigarrillo de liar y con el pelo hecho un Cristo de estar todo el día en casa, jugando con mi hijo y escribiendo.

Eso es todo por hoy. Ojalá la próxima actualización no tarde un mes en llegar. De momento, si alguien me pregunta si tengo un blog, la respuesta será inequívoca: no, de ninguna manera.


Bienvenidos a mi blog

por chiconuclear; el 14 de noviembre de 2019, a eso de las 11:30

Hello, world!

Este es mi nuevo blog. En él iré escribiendo a medida que se me ocurran cosas.

Espero que os guste. Un saludo.


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